La Titanomaquia

La lucha entre los Titanes y los Dioses que sigue conmoviendo al Universo….y a mi cabeza.

11

de
Febrero

Microcosmos III

I
Un segundo, la eternidad…me importa, porque estoy vivo…

II
Tras una aurora de dedos de rosa, de ojos de rosa, que llora un rocío suave, se despierta un mundo.

III
Ulises no entendió su destino. Debía morir en los brazos de Penélope pero eligió el abrazo de Poseidón y las tierras que están más allá del sueño.

IV
El infierno es una utopía, un no-lugar, que sostiene al universo con la energía del dolor y de la negación.

V
El paraíso es el techo del universo, donde el tiempo y la luz están como en un mar calmo, donde el movimiento está negado y los ángeles se lamentan de no ser seres inferiores.

VI
Las epopeyas son una mentira. Herrmudd El Valiente no mató al monstruo, no liberó a su reino ni amó a su reina. Solo vendió su alma por unas treinta monedas de oro y por un poema épico.

VII
Una pintura de Ravel y un bolero de Dalí; ¿o era al revés?

VIII
De la tinta nacieron muchas cosas que el hierro odiaba. El principal enemigo de los imperios es la biblioteca, que es débil y es sabrosa para el fuego.

IX
El ruido del atardecer lo despertó. Sintió un gran dolor en el pecho, en el alma. Quería seguir durmiendo, seguir soñando. Cuando todo se apago, incluso él, pudo hacerlo, y soñó con nada.

X
Tras un atardecer de dedos de oro, de ojos de oro, que suspiraba por la noche, un mundo se va a acostar.

6

de
Febrero

Microcosmos II

I
El universo, al nacer, estaba compuesto por tres vacíos: dos de hidrógeno y uno de agua.

II
El vacío de agua se extendió como una gran ola y acaricio las playas del límite, aquel que linda con un gran abismo mas oscuro y mas sublime que cualquier otra cosa, donde un dios juega al ajedrez, solo.

III
La humanidad nació de un vacío de roca que antes habitaban otros seres, incluso dioses.

IV
El Verbo no era verbo, era sustantivo. El Sustantivo procreó al Verbo y este al Adjetivo.

V
Cuando Jon The Third movilizó a sus cuantiosas huestes lo hizo de manera automática, como si se afeitara. Ese día exterminó a miles de razas pero el quería estar tirado viendo el amor entre supernovas.

VI
Había una vez un héroe que navegaba en un mar de seda, en un suburbio de cualquier ciudad, en un siglo de oro que desconocía los tejidos de hombres, pero tuvo que enfrentarse al Sol y arruinarlo todo.

VII
El Ser es una palabra y nada más, un mantra delicioso, un sonido atrapado en una copa de cristal.

VIII
Es obvio que los vampiros y los centauros se extinguieron; si no la raza humana no caminaría los senderos del mundo.

XI
Agua de la espada tomó la gran serpiente llamada Nifflhöllr, luego de infinitos Ragnaroks, luego de incontables vaivenes de la creación, luego de que todo terminara y empezara nuevamente. Se de un dios que la mató, con una espada hecha de mundos.

X
Un segundo, la eternidad…que más da, si estoy vivo…

21

de
Enero

Mínimas: Microcosmos

I
El Caos se tomó todo el caldo primigenio.

II
Cuando despertó, el Unicornio seguía comiendo el cadáver de un dios maldito.

III
Entraron en una pieza que era de mercurio, había una mesa de caoba y un libro que solo contenía un cuento en donde unos seres entraban a una pieza de helio en donde había…

IV
Vastos imperios de sal y especias había conquistado en nombre de un dios violento. Cuando murió, se dio cuenta que el dios no existía.

V
Una pintura es una ventana a un mundo donde la ciencia no molestó a las tiernas hadas y a los dóciles centauros, donde los colores existen con fuerza de entes reales. Son ideas platónicas tras un vidrio de almíbar.

VI
El universo es una sinfonía de cristal. Los antiguos tenían razón.

VII
El universo puede ser muy doloroso o muy placentero pero no hay nadie que mire, no hay ningún observador tras las murallas de vacío.

VIII
Estamos solos, en realidad, con nuestras almas y con nuestros espíritus y con nuestras voluntades y con nuestras conciencias que son como faroles que alumbran una carretera muy pero muy oscura.

IX
Cuando se fue a dormir, los dioses seguían leyéndole el cuento.

X
El Caos se tomó toda la sopa a la que los Nórdicos llaman Ragnarok. Dicen que se intoxicó.

11

de
Diciembre

Creo Firmemente en Universos Paralelos

Creo firmemente en universos paralelos. No puedo aceptar que todas las posibilidades del Ser que no son, esas decisiones que no tomamos, esos caminos que no recorremos, esas puertas que no abrimos, no existan en algún lugar. Creo que el Arquitecto del Universo no dejó a nuestra realidad sola en una isla de éter para toda la eternidad sino que la colocó en un panal, por decirlo de alguna manera, donde cada hexágono es una realidad, un mundo, un universo con su coherencia y su caos correspondiente.
Para mi, y más que una creencia es una ensoñación teñida de certeza, existen infinitos universos paralelos. A su vez, existen niveles, incontables niveles de universos donde cada realidad se ubica entrelazándose con otras de mayor, inferior o igual categoría. Creo que un ejemplo ilustrará mejor mi delirio: supongamos nuestro universo. En su mismo nivel cohabitan infinitos universos parecidos en esencia y en forma al nuestro, separados entre si por lo que llamaré Pared Interdimensional; universos donde todo puede ser diferente o apenas cambiado, en donde yo puedo existir o no, o puedo ser mujer (pues en esta realidad soy hombre) o fantasma o emperador de un sistema interplanetario o profeta de una religión megalómana o simplemente yo pero con más pelo o menos paciencia. Son universos donde las líneas temporales convergen en varios puntos y por lo tanto lo que no pasó en un mundo ocurrió millones de veces en millones de mundos, donde ese camino que no tomé fue la muerte de un doble-mío, o su riqueza.
A su vez, este universo y todos sus universos gemelos son contenidos o derivados de universos superiores, y allí es donde entra la figura de Dios. El universo superior es o producto de “Dios” (llámenlo como uds. quieran o puedan) o el mismo Dios, siguiendo ciertas creencias panteístas. Pero lo singular es que Dios quizás no sabe o no comprende sobre su condición de divino ente; es que no está en nuestro mismo orden de cosas, está en un orden de realidad superior, como un soñador lo está por encima de su mundo onírico. Y, a su vez, el puede ser la creación de otro “Dios”, un eslabón más en una cadena casi infinita o, precisamente, infinita. Ya sea un soñador o un artista o en verdad un ser consciente de su creación, es decir, un dios en el sentido tradicional, que pensó y creó un mundo de la nada o del caos, igualmente él es un elemento más del Gran Universo, ese universo que contiene a todos los universos, un ladrillo más en el gran paredón de lo existente.
Y a su vez, dentro de nuestro universo, más bien derivados de él, como prolongaciones de inferior calidad, existen mundos que fundamentan su causa en un hecho o en una significación propia de nuestra realidad. Piensen en cualquier sueño que tuvieron en su vida. Piensen en esos seres oníricos que se movieron solo una noche, la noche en que los soñaron; una noche que pudo haber sido una eternidad para ellos( el tiempo es relativo, un segundo acá es miles de años en otros lugares) pero que para ustedes quizás ni siquiera existió o apenas la recuerdan, una noche perdida, repetida, insignificante. Esos son los mundos inferiores, todos esos mundos que son contenidos por nuestro universo.
El infinito contiene infinitos universos; nosotros estamos dentro de ese orden, dentro de ese conjunto contenido dentro de otro y conteniendo a su vez a otros conjuntos. El punto es en qué parte de la cadena estamos. En realidad no importa. El infinito es infinito, ergo, por encima nuestro nos observan dioses y demonios y entes (que a su vez son observados por otros dioses, por otros entes, así hasta lo interminable); y, a su vez, y sin darnos cuenta, nosotros mantenemos mundos y sociedades, creamos y finalizamos realidades, cerramos círculos y dibujamos líneas que devienen en planos secretos, soñamos con hadas y centauros y ninfas que respiran en universos tangibles, reales. Hay tantas cosas que no conocemos. Somos dioses ignorantes, ciegos, sordos. Pero también somos esclavos encadenados a una caverna oscura. Ese es nuestro mundo. Un mundo que parece inofensivo, pero que en realidad crea mundos y caos y hombres como nosotros que crean (dioses, ciudades, demonios, filósofos, estrellas, planetas, agujeros negros, etc.). Creo que es entendible este delirio.

31

de
Octubre

Permitanme Presentarme: Soy Él

Soy caos. Soy placer. Soy orden. Soy una máscara y un disfraz de luz. Soy la historia de todos los filamentos que componen el universo. Soy un espejo donde se reflejan las posibilidades. Soy un sueño que teje sueños. Soy una muerte que respira muerte. Soy las regiones inexploradas, aquellas que están más allá del océano occidental, donde llueve vino y la Esfinge canta canciones sabias y hermosas. Soy las regiones conocidas, las calles de todos los días, las calles grises, las calles que huelen a verano y a otoño, las calles que mueren en rutas o en paredones. Soy cada verso del cadáver exquisito llamado Tiempo. Soy tu miel y tu mentira, aquella que humea tras tus ojos. Soy el éxodo de todas las razas y los látigos de los demonios. Soy el árbol sagrado que extiende sus raíces en el inframundo y sus ramas por el tejado abovedado del vacío que está arriba. Soy el karma de las ánimas. Soy el peso que guía el péndulo. Soy el péndulo que guía el viento que arrastra relojes. Soy el reloj que no se cansa y que devora todos los granos de arena de todas las playas. Soy las hadas que poblaron los bosques y los robots que poblarán las tumbas de acero. Soy el escenario oscuro, las butacas pobres y todo lo que está detrás de las cortinas aterciopeladas. Soy drogas, de esas que dibujan mundos, soy ángeles, soy ciudades, de esas que asfixian, soy dagas, soy guerras, soy política, soy mercados, soy templos, de esos que parecen jardines de mármol, soy Borges, soy los críticos de Borges, soy las visiones de Borges, soy el tiempo de Borges, soy niebla y prados y mares y galaxias y gárgolas y bibliotecas y ensueños y cansancio. Soy vos. Y soy aquel que escribió el articulo anterior.

16

de
Octubre

Permitanme Presentarme: Soy El Demonio

Soy placer. Soy caos. Soy carne hecha alma o alma hecha carne. Soy tu dulce sangre y los pecados que esconde. Soy tu risa y todas las heridas de espada que te causaste. Soy tus siglos de guerra y tus imperios exquisitos, los caminos pavimentados de oro y de miseria y de hambre. Soy tus ideologías baratas y tus cantos vacíos y tus sinfonías hermosas. Soy tu llanto y tus orgasmos. Soy la mano que te guía hacia el verdadero paraíso, ese que tiene mala fama porque quema y corta y deprava (en realidad el Infierno-Paraíso es un lugar utópico, es un no-lugar, un vacío de dulces sueños silenciosos, la nada misma). Soy una célula de Dios, soy una piedra preciosa en el carro de los ángeles hipócritas, de los ángeles esclavos. Soy el que decidió ser libre pero quedó encadenado a tu sombra. Soy el que te hace gritar cuando tu propio error te condena. Soy tu hiel y tus entrañas de basura. Soy tu alma hecha alma-carne. Soy el reflejo de un mundo que no está (esto se explica porque el mal no es humano, se da en otro orden de ideas, en otras realidades que no comparten la esencia de este mundo). Soy tu hogar. Soy tu contradicción. Soy un beso en tus labios lúbricos. Soy el que te hace caer y el que te hace creer que podés levantarte. Soy la última excusa de Dios. Soy una pluma y una espada sobre tu escritorio de hierro. Soy tu fin, tu propósito… soy vos…

24

de
Septiembre

El Fin III

En una luz que era mezcla de luces y materia, en una niebla que era ámbar y almizcle y oriente, allí la humanidad vio a su Creador, envuelto en guirnaldas y rodeado de libros viejísimos como los mundos que salieron de sus dedos. Estaba pensando o eso parecía, absorto en los bucles del humo que lo rodeaba como un drogadicto que se pierde entre símbolos que solo él entiende. Eran cinco personas las que lo observaban, los primeros humanos que podían contemplar el elemento divino: un filosofo, un científico, un político, un sirviente, un niño…
Habían abierto una puerta (mejor dicho, una ventana, un marco de energía que horadaba las paredes de su realidad y mostraba órdenes ocultos) por accidente, como se abren las puertas que importan, y allí estaban, quizás sin comprender completamente lo que estaban mirando pero orgullosos por su descubrimiento. Porque la humanidad ya había descubierto todo lo que se podía descubrir, todo lo que podía ser entendido por la mente humana había sucumbido ante la gloria del Hombre, todo lo raro se había hecho rutina. Esto era algo nuevo, algo que hacia temblar la razón y la piel de aquellos “Teonautas” que estaban revolcándose entre los mas variados sentimientos y sensaciones, mirando aquel ser y mirándose entre ellos, buscando en sus lógicas algo concreto y frío para lidiar con tal descubrimiento. No se usaron palabras (ya no se usaban de hecho), se usaron impresiones y metáforas psíquicas, elementos que solo una mente humana de ese tiempo entendería; pero igual se dijeron muchas cosas. Y Dios les dijo muchas cosas. Ellos escucharon. Porque Dios era muy sabio y era mejor que ellos. Y porque les habló con sinceridad y con una dulzura de serafín embriagado. Les mostró la luz. Les contó la historia de su Universo, del universo donde respiraban. Les contó con dibujos mentales cómo había puesto por orden de un dios que ya no existía (porque se transformó en un pájaro de miel) una canica mas pequeña que un átomo en un vacío infinito. Cómo esa canica creció y se prendió como una supernova, como el más brillante de los ojos, e iluminó ese vacío que de a poco perdió su amargura. Cómo eones después la canica se transformó en estrella y cómo esa estrella escupió miles de soles y cómo esos soles se unieron en galaxias y procrearon planetas y mucha roca que fue llenando el vacío. Y así hasta llegar a la primer alma (el concepto de alma es difuso, sería mejor hablar de senda o hilo, como el que tejían las Parcas). Un alma que creó un cuerpo y un cuerpo que formó una raza. Una raza ya olvidada, la primera del universo, poseedora de esa alma, de esa senda, que se extendió desde el fuego descubierto al azar hasta la iluminación enceguecedora del final. Eones y eones separan a esa raza de la humanidad pero la historia es la misma, como así también es similar el desarrollo de todas las razas existentes. No hay nada nuevo bajo el techo del Universo. Primero una célula como una canica; Luego, la cultura y todos sus matices. Hasta llegar a ese momento, el pináculo de la gloria, la revelación inmensa: enfrentarse con el responsable del sistema.
De eso y de mucho más hablaron con palabras de éter. Dios mientras hablaba acariciaba sus libros, como leyendo secretamente párrafos que se referían a otras cosas, a otros mundos. Los cinco humanos solo miraban y escuchaban, cada uno con sus miedos y sus placeres, el eterno juego de sus contradicciones, y sentían, a la vez, las cosas que pintaba el Creador, esas verdades que creían haber sabido hace mucho.
Cuando Dios terminó fueron espectros y comenzaron a observar las paredes de la habitación. Allí descubrieron otra verdad. Porque en las paredes, detrás de los incontables tomos, había miles, millones, billones de aberturas similares por donde otros seres miraban la habitación como ellos. En muchas ventanas se vieron ellos; en otras, eran ellos y más personas; en otras, solo estaba el niño; o el niño y el sirviente; en otras, no eran ellos; en muchas, había multitudes e incluso, seres que no eran humanos; en muchas, también, no había nadie.
El humo se tornó más denso y Dios de a poco se fue mezclando con una luz que venia desde arriba. No “habló” más. Sin ningún aviso los libros se fueron derritiendo, como si fueran parte de una ilusión que terminaba. Dios de alguna manera se despidió, la luz que era de marfil, con motas de rojo y verde muy sutiles, lo envolvió y luego desapareció junto con el último libro que quedaba. El portal comenzó a cerrarse de la misma manera que los infinitos portales que se reproducían en las paredes de aquella habitación divina. Los humanos solo observaban, solo sentían, como espectros inútiles. Y mientras aquello pasaba y se perdían para siempre el humo exquisito y las ventanas a mundos lejanos pero cercanos a la vez, el niño empezó a silbar una melodía triste pero hermosa, una melodía que condensaba todo aquel momento. Una melodía que arrancó las sonrisas de los otros humanos y que cerró como si fuera una caricia el portal divino. Una melodía que fue la última sinfonía de este universo…

16

de
Septiembre

Cuadro de una Exposición II

En el abismo del fin como la carne del Tiempo. El Caos asoma sus dedos nudosos detrás de una nube que ruge. Hacia el norte yacen las ciudades de cristal y metal y ego. Hacia el sur las guerras devoran ejércitos y pueblos y caminos y templos y símbolos que tardaron siglos en significar. Hacia el oeste escapan los cobardes; en el este se encienden festines. El sótano emerge, el mundo ya es un gran subsuelo, un infierno hecho sensación tangible, realidad que lacera la piel interna de las almas y que se come los ojos ciegos de todas las razas. Yo-Hombre miro el final, como si fuera una película sorda, descolorida. No estoy triste, solo me siento hueco. Los ejércitos del Caos avanzan, el Vacío arrastra siglos de soledad y deseos de transfigurarlo todo. Los planetas se despiden con una canción que hace llorar a los soles (sus lagrimas a su vez derriten las galaxias) y la gran copa de cristal que es el universo se va resquebrajando mientras los olvidados emergen entre gritos orgiásticos y los serafines intentan cuidar sus jardines podridos y sus residencias de mierda. Dios esta a mi lado. Su cara de Todo-Nada se ríe y me observa con paciencia.
Yo-Hombre: al final llegó el día, una eternidad, un segundo…
Dios: se acabó el juego, se acabó la obra de teatro, se acabó la farsa.
Y: soy un gran vacío.
D: eres Todo en realidad, este mundo que ahora se acaba siempre fue tuyo.

Y: siempre fui una niebla púrpura entre tus narices.
D: siempre fuiste mi hijo predilecto pero me esforcé tanto en tu educación que termine malcriándote.
Y: soy tu ego hecho carne de cartón.
D: eres el orgullo de un artista mediocre.
Y: ¿Qué pasará ahora?
D: puedes dormir y soñar y navegar por la piel de tu mujer.
Y: ¿No me despertaras?
D: ya estas despierto en otro lado, en otros lugares, entre conciencias doradas.
Y: gracias, Padre…
D: gracias, Hijo…

Y así concluyó este Juego-Mundo. Me acosté junto al fuego, le hice el amor a mi mujer y soñé con universos futuros…

4

de
Septiembre

Cuadro de una Exposición

En el jardín del edén bebo la sangre de Dios. Parece espesa, salada, añeja, tiene una pizca de caos y de bailes movidos, de polvo y de estrellas y de polvo de estrellas. Estoy solo. Hacia el sur los baldíos dominan los arrabales. Hacia el norte están las residencias de los Ángeles. Todo lo demás es vacío, perfecto vacío verde y azul y ámbar y rojo y bosques y lagos y montañas que son gigantes dormidos. Eso si, en el subsuelo están los rebeldes; Dios los llama demonios. Viven laburando como perros, hacen todo lo que necesito, el vino que tomo y la comida que como y el aparato con el cual veo todas las posibilidades. Estoy solo y siempre lo estaré. Pero vendrán muchas cosas, por ejemplo, las mujeres, todo el edén que necesito. Pero también vendrán los imperios y las guerras y la escasez de vino y de manzanas doradas. Vendrá el crimen y el estado Leviatán; vendrán también obras de arte mediocres, músicas disonantes, amargura, desidia, cuchillos como trozos de infierno, es decir, como piedras de los subsuelos donde trabajan los demonios. ¿Vale la pena?
Dios: para eso estas, para eso están todas las razas del universo, de todos los universos.
Yo-Hombre: ¿Es necesario?
D: si. Justifico mi existencia y la existencia de mis superiores.
Y: El dolor no lo soportaré.
D: Te lo puse en tu alma, como también puse una pizca de odio en uno de mis lugartenientes.
Y: ¿No era mejor crear un juego o una obra de teatro?
D: ¿Acaso no será así?
Y: ¡Qué rica esta manzana!
D: Esta hecha con todos los pecados futuros, disfrútala…
Y: Gracias, Padre…

Y así empezó el mundo, este mundo por lo menos; creo que después me emborrache y le hice el amor a mi futura esposa…

4

de
Septiembre

La Calle

Salí a la calle. Hacia mucho frío y la noche tenia esa belleza tan característica del invierno, fresca y melancólica. No tenía cigarrillos pero si un dolor profundo en el pecho que me recordaba al mar y al muelle, y a ella; su cara entre las sabanas y el olor a café; el sábado que empezaba y que prometía ser intemporal, un nirvana, aquí, en este planeta sucio. Ahora todo perdido, todo esfumado, todo muerto como los Ángeles de antaño.
La calle estaba tan oscura y vacía, y el río me llamaba a lo lejos (creo que escuche la trompa de un tritón). Los recuerdos eran una terrible catarata, fría y violenta. Recordé el cuchillo, insano y maligno. Sus gritos, “¡¿por qué?!” sus ojos confundiéndose con el mar, la sangre contando los granos de arena, la luna testigo cobarde o estúpido. Mi alma se corroe y mis venas queman. La locura es una realidad que niebla mis ojos, como el vaho oscuro del puerto. El cuchillo entra y sale, entra y sale, y sus pupilas se apagan. ¡No! ¡No! ¡No! ¡No me abandones! ¡Soy yo el que llora, el que tiembla! ¡La locura guía mi mano pero no mi corazón! ¡No soy yo el que hace esto, es un dios absurdo, un avatar, pero no soy yo!
Y muere, y vuelve a morir en mi recuerdo, y yo ya no estoy.
La calle se duerme en una playa solitaria y el arma quiere respirar plomo…

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