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I
Un segundo, la eternidad…me importa, porque estoy vivo…
II
Tras una aurora de dedos de rosa, de ojos de rosa, que llora un rocío suave, se despierta un mundo.
III
Ulises no entendió su destino. Debía morir en los brazos de Penélope pero eligió el abrazo de Poseidón y las tierras que están más allá del sueño.
IV
El infierno es una utopía, un no-lugar, que sostiene al universo con la energía del dolor y de la negación.
V
El paraíso es el techo del universo, donde el tiempo y la luz están como en un mar calmo, donde el movimiento está negado y los ángeles se lamentan de no ser seres inferiores.
VI
Las epopeyas son una mentira. Herrmudd El Valiente no mató al monstruo, no liberó a su reino ni amó a su reina. Solo vendió su alma por unas treinta monedas de oro y por un poema épico.
VII
Una pintura de Ravel y un bolero de Dalí; ¿o era al revés?
VIII
De la tinta nacieron muchas cosas que el hierro odiaba. El principal enemigo de los imperios es la biblioteca, que es débil y es sabrosa para el fuego.
IX
El ruido del atardecer lo despertó. Sintió un gran dolor en el pecho, en el alma. Quería seguir durmiendo, seguir soñando. Cuando todo se apago, incluso él, pudo hacerlo, y soñó con nada.
X
Tras un atardecer de dedos de oro, de ojos de oro, que suspiraba por la noche, un mundo se va a acostar.

I
El universo, al nacer, estaba compuesto por tres vacíos: dos de hidrógeno y uno de agua.
II
El vacío de agua se extendió como una gran ola y acaricio las playas del límite, aquel que linda con un gran abismo mas oscuro y mas sublime que cualquier otra cosa, donde un dios juega al ajedrez, solo.
III
La humanidad nació de un vacío de roca que antes habitaban otros seres, incluso dioses.
IV
El Verbo no era verbo, era sustantivo. El Sustantivo procreó al Verbo y este al Adjetivo.
V
Cuando Jon The Third movilizó a sus cuantiosas huestes lo hizo de manera automática, como si se afeitara. Ese día exterminó a miles de razas pero el quería estar tirado viendo el amor entre supernovas.
VI
Había una vez un héroe que navegaba en un mar de seda, en un suburbio de cualquier ciudad, en un siglo de oro que desconocía los tejidos de hombres, pero tuvo que enfrentarse al Sol y arruinarlo todo.
VII
El Ser es una palabra y nada más, un mantra delicioso, un sonido atrapado en una copa de cristal.
VIII
Es obvio que los vampiros y los centauros se extinguieron; si no la raza humana no caminaría los senderos del mundo.
XI
Agua de la espada tomó la gran serpiente llamada Nifflhöllr, luego de infinitos Ragnaroks, luego de incontables vaivenes de la creación, luego de que todo terminara y empezara nuevamente. Se de un dios que la mató, con una espada hecha de mundos.
X
Un segundo, la eternidad…que más da, si estoy vivo…

I
El Caos se tomó todo el caldo primigenio.
II
Cuando despertó, el Unicornio seguía comiendo el cadáver de un dios maldito.
III
Entraron en una pieza que era de mercurio, había una mesa de caoba y un libro que solo contenía un cuento en donde unos seres entraban a una pieza de helio en donde había…
IV
Vastos imperios de sal y especias había conquistado en nombre de un dios violento. Cuando murió, se dio cuenta que el dios no existía.
V
Una pintura es una ventana a un mundo donde la ciencia no molestó a las tiernas hadas y a los dóciles centauros, donde los colores existen con fuerza de entes reales. Son ideas platónicas tras un vidrio de almíbar.
VI
El universo es una sinfonía de cristal. Los antiguos tenían razón.
VII
El universo puede ser muy doloroso o muy placentero pero no hay nadie que mire, no hay ningún observador tras las murallas de vacío.
VIII
Estamos solos, en realidad, con nuestras almas y con nuestros espíritus y con nuestras voluntades y con nuestras conciencias que son como faroles que alumbran una carretera muy pero muy oscura.
IX
Cuando se fue a dormir, los dioses seguían leyéndole el cuento.
X
El Caos se tomó toda la sopa a la que los Nórdicos llaman Ragnarok. Dicen que se intoxicó.

Creo firmemente en universos paralelos. No puedo aceptar que todas las posibilidades del Ser que no son, esas decisiones que no tomamos, esos caminos que no recorremos, esas puertas que no abrimos, no existan en algún lugar. Creo que el Arquitecto del Universo no dejó a nuestra realidad sola en una isla de éter para toda la eternidad sino que la colocó en un panal, por decirlo de alguna manera, donde cada hexágono es una realidad, un mundo, un universo con su coherencia y su caos correspondiente.
Para mi, y más que una creencia es una ensoñación teñida de certeza, existen infinitos universos paralelos. A su vez, existen niveles, incontables niveles de universos donde cada realidad se ubica entrelazándose con otras de mayor, inferior o igual categoría. Creo que un ejemplo ilustrará mejor mi delirio: supongamos nuestro universo. En su mismo nivel cohabitan infinitos universos parecidos en esencia y en forma al nuestro, separados entre si por lo que llamaré Pared Interdimensional; universos donde todo puede ser diferente o apenas cambiado, en donde yo puedo existir o no, o puedo ser mujer (pues en esta realidad soy hombre) o fantasma o emperador de un sistema interplanetario o profeta de una religión megalómana o simplemente yo pero con más pelo o menos paciencia. Son universos donde las líneas temporales convergen en varios puntos y por lo tanto lo que no pasó en un mundo ocurrió millones de veces en millones de mundos, donde ese camino que no tomé fue la muerte de un doble-mío, o su riqueza.
A su vez, este universo y todos sus universos gemelos son contenidos o derivados de universos superiores, y allí es donde entra la figura de Dios. El universo superior es o producto de “Dios” (llámenlo como uds. quieran o puedan) o el mismo Dios, siguiendo ciertas creencias panteístas. Pero lo singular es que Dios quizás no sabe o no comprende sobre su condición de divino ente; es que no está en nuestro mismo orden de cosas, está en un orden de realidad superior, como un soñador lo está por encima de su mundo onírico. Y, a su vez, el puede ser la creación de otro “Dios”, un eslabón más en una cadena casi infinita o, precisamente, infinita. Ya sea un soñador o un artista o en verdad un ser consciente de su creación, es decir, un dios en el sentido tradicional, que pensó y creó un mundo de la nada o del caos, igualmente él es un elemento más del Gran Universo, ese universo que contiene a todos los universos, un ladrillo más en el gran paredón de lo existente.
Y a su vez, dentro de nuestro universo, más bien derivados de él, como prolongaciones de inferior calidad, existen mundos que fundamentan su causa en un hecho o en una significación propia de nuestra realidad. Piensen en cualquier sueño que tuvieron en su vida. Piensen en esos seres oníricos que se movieron solo una noche, la noche en que los soñaron; una noche que pudo haber sido una eternidad para ellos( el tiempo es relativo, un segundo acá es miles de años en otros lugares) pero que para ustedes quizás ni siquiera existió o apenas la recuerdan, una noche perdida, repetida, insignificante. Esos son los mundos inferiores, todos esos mundos que son contenidos por nuestro universo.
El infinito contiene infinitos universos; nosotros estamos dentro de ese orden, dentro de ese conjunto contenido dentro de otro y conteniendo a su vez a otros conjuntos. El punto es en qué parte de la cadena estamos. En realidad no importa. El infinito es infinito, ergo, por encima nuestro nos observan dioses y demonios y entes (que a su vez son observados por otros dioses, por otros entes, así hasta lo interminable); y, a su vez, y sin darnos cuenta, nosotros mantenemos mundos y sociedades, creamos y finalizamos realidades, cerramos círculos y dibujamos líneas que devienen en planos secretos, soñamos con hadas y centauros y ninfas que respiran en universos tangibles, reales. Hay tantas cosas que no conocemos. Somos dioses ignorantes, ciegos, sordos. Pero también somos esclavos encadenados a una caverna oscura. Ese es nuestro mundo. Un mundo que parece inofensivo, pero que en realidad crea mundos y caos y hombres como nosotros que crean (dioses, ciudades, demonios, filósofos, estrellas, planetas, agujeros negros, etc.). Creo que es entendible este delirio.

Soy caos. Soy placer. Soy orden. Soy una máscara y un disfraz de luz. Soy la historia de todos los filamentos que componen el universo. Soy un espejo donde se reflejan las posibilidades. Soy un sueño que teje sueños. Soy una muerte que respira muerte. Soy las regiones inexploradas, aquellas que están más allá del océano occidental, donde llueve vino y la Esfinge canta canciones sabias y hermosas. Soy las regiones conocidas, las calles de todos los días, las calles grises, las calles que huelen a verano y a otoño, las calles que mueren en rutas o en paredones. Soy cada verso del cadáver exquisito llamado Tiempo. Soy tu miel y tu mentira, aquella que humea tras tus ojos. Soy el éxodo de todas las razas y los látigos de los demonios. Soy el árbol sagrado que extiende sus raíces en el inframundo y sus ramas por el tejado abovedado del vacío que está arriba. Soy el karma de las ánimas. Soy el peso que guía el péndulo. Soy el péndulo que guía el viento que arrastra relojes. Soy el reloj que no se cansa y que devora todos los granos de arena de todas las playas. Soy las hadas que poblaron los bosques y los robots que poblarán las tumbas de acero. Soy el escenario oscuro, las butacas pobres y todo lo que está detrás de las cortinas aterciopeladas. Soy drogas, de esas que dibujan mundos, soy ángeles, soy ciudades, de esas que asfixian, soy dagas, soy guerras, soy política, soy mercados, soy templos, de esos que parecen jardines de mármol, soy Borges, soy los críticos de Borges, soy las visiones de Borges, soy el tiempo de Borges, soy niebla y prados y mares y galaxias y gárgolas y bibliotecas y ensueños y cansancio. Soy vos. Y soy aquel que escribió el articulo anterior.